Para muchas personas, escuchar la palabra “cirugía” provoca la sensación de que las gotas dejaron de servir o de que la enfermedad llegó inevitablemente a su etapa final. Esa interpretación no siempre es correcta. En glaucoma, operar es una decisión de protección: se valora cuando la presión alcanzada y la evolución de los estudios indican que continuar igual puede no ser suficiente.
La decisión no depende de un solo número. Deben integrarse el tipo de glaucoma, el daño existente, la velocidad de progresión, la presión objetivo, la expectativa de vida, los tratamientos previos y las características del ojo. También importan la tolerancia, la capacidad para aplicar las gotas y el seguimiento que cada procedimiento requiere.
Puede reducir la presión y disminuir el riesgo de mayor progresión, pero no recupera por sí misma el campo visual que ya se perdió.
Cinco situaciones en las que debe evaluarse
Progresión confirmada en OCT, nervio óptico o campo visual
Un cambio aislado puede deberse a variabilidad o a calidad insuficiente del estudio. Cuando la progresión se confirma en una serie confiable, debe revisarse si la presión objetivo sigue siendo adecuada y si el tratamiento actual puede proteger la visión a la velocidad necesaria.
Presión por encima de la meta pese a un tratamiento adecuado
Utilizar varias gotas no garantiza que se alcance la presión que ese ojo necesita. Antes de operar se revisan la técnica de aplicación, la adherencia, la tolerancia, el ángulo y las opciones de láser; si aun así la meta parece improbable, la cirugía puede formar parte del siguiente paso.
Glaucoma avanzado que requiere una presión más baja
Cuanto menor es la reserva visual, menor puede ser el margen para aceptar progresión. Algunas operaciones tienen mayor capacidad que otras para alcanzar presiones bajas. La técnica debe elegirse por la meta que se necesita, no únicamente por ser la menos invasiva.
Efectos adversos o carga excesiva de gotas
Ardor, inflamación de la superficie ocular, dificultad manual, olvidos o esquemas complejos pueden limitar un tratamiento que en teoría parece suficiente. La cirugía no se indica solo para “dejar gotas”, pero la carga terapéutica sí forma parte de una decisión compartida.
Catarata coexistente
Cuando también existe catarata, puede valorarse la cirugía de catarata sola, un procedimiento combinado con MIGS u otra estrategia. La elección depende del tipo y etapa del glaucoma y de cuánto necesita disminuir la presión; no toda persona con catarata y glaucoma requiere una cirugía combinada.
Qué aporta la evidencia en glaucoma avanzado
El ensayo clínico TAGS comparó trabeculectomía inicial con tratamiento médico inicial en personas con glaucoma avanzado de ángulo abierto recién diagnosticado. A cinco años, la trabeculectomía consiguió una presión intraocular más baja y menor progresión del campo visual. La calidad de vida y la seguridad también formaron parte de la evaluación.
Este resultado es importante, pero debe interpretarse en su contexto: estudió una población concreta y no significa que toda persona con glaucoma deba operarse al diagnóstico. Sí cuestiona la idea de que la cirugía deba reservarse automáticamente hasta agotar cualquier otra alternativa, sobre todo cuando el daño es avanzado y la meta de presión es exigente.
Las guías de la European Glaucoma Society recomiendan valorar cirugía cuando el tratamiento médico o láser se considera poco probable para mantener la visión. También señalan que la operación debe elegirse conforme a la presión objetivo que se intenta alcanzar.
MIGS, trabeculectomía y dispositivos de drenaje: diferencias básicas
La palabra “mínimamente invasiva” describe parte del perfil quirúrgico, pero no garantiza que el procedimiento alcance una meta de presión muy baja. Del mismo modo, una cirugía con mayor capacidad de reducción puede implicar más seguimiento y riesgos. La mejor elección es la que equilibra la meta, el estado del ojo y las prioridades del paciente.
Preguntas que conviene hacer antes de decidir
- ¿Cuál es el objetivo? Pregunte qué presión se busca y qué riesgo intenta disminuir la operación.
- ¿Qué alternativas existen? Aclare si son razonables más gotas, SLT, otra técnica quirúrgica o vigilancia estrecha.
- ¿Qué puede y qué no puede lograr? Diferencie reducción de presión, disminución de gotas y recuperación visual.
- ¿Cuáles son los riesgos relevantes? Solicite una explicación adaptada a su ojo, cirugías previas y estado general.
- ¿Cómo será el seguimiento? Pregunte por consultas, gotas posoperatorias, restricciones y posibles ajustes.
- ¿Qué ocurre si no se alcanza la meta? Conozca desde el inicio el plan de vigilancia y las alternativas posteriores.
El seguimiento posoperatorio es parte del tratamiento
La cirugía no termina al salir del quirófano. Durante las primeras semanas pueden ser necesarias varias revisiones, ajustes de medicamentos y, según la técnica, intervenciones en consultorio para modular la cicatrización o el funcionamiento del drenaje. Acudir a las citas indicadas influye en la posibilidad de detectar y tratar problemas a tiempo.
Después de una operación deben seguirse las indicaciones específicas del cirujano. Una disminución marcada o repentina de la visión, dolor intenso o creciente, enrojecimiento importante, secreción o náusea acompañada de dolor ocular justifican contacto urgente con el equipo tratante. Esta lista no sustituye las instrucciones posoperatorias individuales.
Preguntas frecuentes
¿La cirugía de glaucoma recupera la visión perdida?
No. Su objetivo principal es disminuir la presión intraocular y reducir el riesgo de mayor daño. No recupera por sí misma el campo visual perdido.
¿La cirugía siempre debe ser el último recurso?
No necesariamente. Puede considerarse antes cuando la enfermedad es avanzada, progresa rápidamente o requiere una presión que probablemente no se alcanzará con gotas o láser.
¿Operarme significa que utilicé mal mis gotas?
No. El glaucoma puede requerir estrategias diferentes con el tiempo aun cuando el tratamiento se haya utilizado correctamente. La cirugía forma parte de las opciones disponibles, no es una sanción ni un fracaso.
¿Todas las cirugías permiten dejar las gotas?
No. Algunas personas reducen medicamentos y otras continúan necesitándolos. El objetivo principal debe definirse antes de operar y no siempre es eliminar las gotas.
¿Puedo solicitar una segunda opinión?
Sí. Revisar el diagnóstico, la progresión, la presión objetivo y las alternativas puede ayudarle a comprender mejor una propuesta quirúrgica antes de decidir. Conozca qué estudios conviene llevar.
Fuentes consultadas
- King AJ, et al. Five-Year Results of the Treatment of Advanced Glaucoma Study. Ophthalmology. 2024.
- European Glaucoma Society. Terminology and Guidelines for Glaucoma. 6th edition.
- European Glaucoma Society. When choosing a glaucoma operation, be guided by the target intraocular pressure.
- Asrani SG, et al. The relationship between intraocular pressure and glaucoma: An evolving concept. Prog Retin Eye Res. 2024;103:101303.
- National Eye Institute. Glaucoma: diagnosis and treatment. Actualizado en 2026.
Comprenda el objetivo antes de decidir.
Si le propusieron una cirugía, una valoración puede ayudarle a entender su objetivo, las alternativas razonables y el seguimiento esperado en su caso.
Dr. Sergio Herrero Herrera · Oftalmólogo con formación en glaucoma · Cédulas 4544835 / 6249226 · Universidad Panamericana / UNAM · Aviso de Publicidad: 2609082002A00157. Contenido informativo; no sustituye una valoración médica. Toda cirugía implica riesgos y sus resultados dependen de la evaluación y seguimiento individual.
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